La ciberseguridad en América Latina es un tema que ha aparecido en la agenda digital en los últimos años, y todo parece indicar que, a diferencia del declive, el problema se volverá crítico para todos los negocios en un futuro próximo.

La empresa de seguridad tecnológica Lumu Technologies, organizó una reunión de diez directores de seguridad (CISO) de varias organizaciones que analizaron los desafíos que enfrenta la industria de la seguridad. Se enfrenta a la seguridad cibernética en 2022 y hace algunas predicciones al respecto.

En primer lugar, SIEM (Security Information and Event Management System) son elementos que existen desde hace más de dos décadas en el campo de la ciberseguridad; sin embargo, las nuevas tecnologías comenzarán a reducir la utilidad de este SIEM como una parte importante de sus operaciones.

Una de las mayores amenazas para la ciberseguridad en Latino América será el negocio mixto que dominará en 2022, a medida que los equipos se trasladen de la oficina al hogar, los operadores deberán monitorear una amplia gama de amenazas.

“La transformación digital nos ha llevado a crear diferentes niveles de subcontratación dentro de las organizaciones para dar servicio a una nueva estructura de trabajo colaborativo. Hoy, el uso de productos, servicios y gestión de datos está aumentando con aliados. El próximo año, el principal desafío para las organizaciones será extendiendo los controles de riesgo de ciberseguridad a todos los empleados”.

A medida que este tema se vuelva tan importante, habrá mucha competencia para el talento en ciberseguridad en Latino América, ya que estos hacen que los equipos de seguridad sean más eficientes y reducen los presupuestos.

Otra forma de combatir las ciberamenazas es adoptar sistemas de respuesta automatizados, que veremos cada vez más en todo tipo de organizaciones. En 2022, el seguro cibernético será más completo y obligatorio, ya que las empresas tendrán que demostrar prácticas de ciberseguridad o tendrán que pagar tasas de seguro más altas.

A pesar de todas las medidas que se tomarán, los ciberataques también aumentarán, ya que una predicción es que los ciberdelincuentes tenderán a formar nuevas asociaciones que les permitan acceder a redes privadas, y la participación de los empleados puede crecer en la medida en que los perpetradores de latos ciberataques acceden a participar en los beneficios.

En el próximo año, más y más ataques de ransomware (ataques destinados a robar u obtener información) serán vistos por individuos y empresas a gran y pequeña escala, y este ataque también se volverá más sigiloso y difícil de detectar.

“La velocidad y frecuencia de estos actos se incrementó y debemos estar prepararnos y no pensar en que vamos a poder frenar un ciberataque en una empresa, sino más bien que debemos estar preparados para recibirlo, y responder eficazmente, para que sea asumido como cualquier otro tipo de contingencia dentro de la organización”.

Ante este tipo de ataque coordinado, las cadenas de suministro y los empleados internos se convertirán en los eslabones más débiles, ya que las cadenas de suministro de la región han demostrado ser vulnerables, lo que permite a los delincuentes llegar a un gran número de víctimas potenciales y evadir las defensas con mayor facilidad.

Ante tales expectativas, vemos que las empresas se preparan cada vez más para este tipo de ciberataques; sin embargo, lo mismo ocurre con los ciberdelincuentes, siempre buscan crecer y diversificarse, por lo que esta será una batalla que veremos con más frecuencia en los próximos años.

*Fuentes:

https://revistaseguridad360.com/noticias/ciberseguridad-en-america-latina/

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